Roseto Valfortore: uno de los pueblos más bonitos de Italia y galardonado con la Bandera Naranja.
Los orígenes de Roseto Valfortore
Roseto Valfortore, conocida como la ciudad de los canteros por su maestría histórica en el tallado de la piedra, domina las laderas occidentales de los Apeninos de Daunia y es una parada encantadora entre los pueblos apulianos de Foggia. Enclavada en una meseta de suave pendiente a unos 650 metros sobre el nivel del mar, en el valle superior del río Fortore, del que "Valfortore" toma su nombre, cuenta una historia entrelazada con la naturaleza: el antiguo "Rosito" parece evocar la abundancia de rosas silvestres que adornan la zona, ofreciendo destellos de singular belleza.
La rosa, símbolo de la identidad de la ciudad, también está presente en el escudo municipal, con la "rosa canina" de cinco pétalos, emblema de pureza y armonía. La misma iconografía se repite en un valioso panel de piedra del siglo XVI en la balaustrada de la entrada de la Iglesia Madre, un verdadero testimonio del arte de los canteros de Roseto: una obra vinculada al período del señor feudal Bartolomeo III Di Capua, en la que la rosa canina acompaña el nombre de la ciudad, escrito en tres sílabas, RO-SI-TO, como tributo a la memoria y la cultura locales.
Historia, cultura y naturaleza: un viaje encantador
La historia de Roseto Valfortore está profundamente arraigada en un pasado antiguo y glorioso, como lo demuestran los hallazgos arqueológicos de la zona. Una lápida funeraria con inscripciones en latín, varias monedas y diversos objetos cotidianos son solo algunos de los hallazgos que dan testimonio de la presencia humana y la importancia estratégica de esta zona desde las Guerras Púnicas. Estos hallazgos ofrecen una visión fascinante de la vida de los antiguos habitantes de Roseto, demostrando cómo la comunidad ha sido un cruce de caminos de culturas y tradiciones a lo largo de los siglos.
La singular combinación de historia, cultura y naturaleza convierte a Roseto Valfortore en una perla de los Apeninos de Daunia, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido para preservar la belleza y la autenticidad de un pueblo que sigue viviendo según sus antiguas tradiciones, orgulloso de su rico pasado y del arte de sus canteros, verdaderos custodios de un conocimiento transmitido de generación en generación.
El punto de inflexión histórico de Roseto
La gran transformación histórica de Roseto comenzó en 1294: durante 271 años, el feudo fue gobernado por la familia Di Capua, encargada de reconstruir el antiguo Casale. Bartolomeo III merece el reconocimiento por haber dado a la ciudad su estructura adecuada, llevándola a su máximo esplendor. La historia de Roseto está perfectamente representada por su Iglesia Madre, tan querida por sus habitantes, que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo del tiempo. El edificio sagrado se alza a la entrada de la puerta principal de la ciudad (el Arco della Terra), donde comienza la antigua plaza (la "Piazza Vecchia"), paralela al Palazzo del Marchese, que fue restaurado y ampliado durante el mismo período. Domina el valle hacia el este y, con su austera mole, parece vigilar las estrechas calles y las pequeñas casas que descienden por el barrio de Sottosanti, que constituía el núcleo original de Roseto, construido según la técnica constructiva lombarda. Fue durante el período angevino cuando la Iglesia Madre asumió su título actual de "Maria Santissima Assunta In Cielo", un título que ha permanecido inalterado a lo largo de los siglos hasta el día de hoy.
Curiosidad
Roseto cuenta con una ciudad gemela en Pensilvania, construida por los primeros emigrantes de Roseto a finales del siglo XIX. Estos pioneros, que dejaron Italia en busca de una vida mejor, trajeron consigo la cultura y las tradiciones de Roseto, creando una comunidad única que aún refleja las raíces italianas de aquellos valientes emigrantes.





